viernes, 26 de marzo de 2010

Desesperante

Me doy cuenta de como un dia genial se puede convertir en el peor, de como la tarde mas perfecta se puede convertir en la mas odiada de tu vida. Y de nuevo, lloras. Y lloras de rabia, de impotencia, de no saber nada al respecto, y te enfadas, si te enfadas contigo misma, con los demas, con el mundo, y en ese momento es cuando sientes el apoyo de los demas, cuando te das cuenta de que no estas sola, sin embargo, sigues llorando, quizas porque el cumulo de dias malos ha llegado ya a su tope, y quieres echar una culpa a los demas que solo tienes tu. Y entonces es cuando te vas a un rincon solitario, a un rincon donde puedes desaogarte, gritar al mundo, tu rincon. Amargas lagrimas inundan tu cara, no sabes como ni porque, estabas tan contenta, tan feliz, ese era tu dia y de repente zas.. todo a perder. Vuelves a casa y recordando la tarde, vuelves a llorar, te sumes en la mas profunda de las tristezas. y te preguntas porque. Intentas buscar una solucion acompañada de tu cena de esa noche, un zumo sin azucar y un puñado de cereales. Vuelves a ser tu misma.

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