
Ella. Uno sesenta y nueve de estatura, morena y de pelo largo. Siempre habia tenido todo lo que necesita y mas, resultados academicos; excelentes, extrovertida, con un caracter fuerte que no le impedia tener siempre una sonrisa en la boca. Seguidora de cuentos de hadas, le encanta imaginar, suponer, descubrir...
Él. Uno setenta y tres, quiza algo menos. Resultados academicos similares a los de ella, luchador y deportista, sobre todo deportista. Tiene muy claro su futuro y sus intereses. Divertido, bromista, su caracter le da un toque perspicaz y en la mayoria de las situaciones es algo timido. Cumplidor de todas aquellas promesas que hace y de todo aquello que se propone. Quiere llevar la razon en todo, sin embargo, ultimamente algo esta cambiando en el; no soporta tener que admitir sus defectos y mucho menos darle la razon a ella.
No se llevan mal, el humor de ella y la forma de actuar de él, hacen que congenien de tal manera que cuando coinciden en sociedad los demas no noten absolutamente nada. A menudo se producen acercamientos entre ambos y charlan, pero nunca estan solos. Hablan, se rien, discuten, se pican; consiguen estar en constante reto personal. Sus ideas son diferentes aun asi comparten diversos gustos. Pese a que los dos son responsables, saben perfectamente cuando es el momento de no serlo y de dejarse llevar. Quizas no sea lo correcto, pero les fascina la idea de pensar que en cualquier momento alguien puede cruzarse con ellos y entrometerse.
Alguien tres años mayor que él, se acerca ha hablar con ella, él, ante la pregunta del habil desconocido se echa a reir, intercambian miradas y hace como que no escucha y mira para otro lado. Mientras tanto ella no quiere saber nada de aquel perfecto desconocido. Un rotundo "no" es la respuesta a aquella pregunta.
Le agarra a él de la mano y se alejan de aquellos asientos. Saben que el destino nunca les concede la tranquilad que ellos buscan. Olvidando a aquel intrepido que intervino en su conversacion ignoran que alguien les este escuchando mientras dan esa estampa tan poco habitual entre ambos; mejor dicho, no quieren darse cuenta de que son el centro de atencion.
Conversa, discuten, recuerdan momentos, lo pasan bien pero siempre hay algo que estropea los momentos felices.
Esa tarde lluviosa de enero esta llena de energia para los dos que poco a poco se va convirtiendo en magia.
Siguen uno sentado junto al otro, sin mediar palabra, sin tocarse, ni siguiera se miran, los minutos han ido pasando y se han quedado sin nada que decir. Dificil pero no imposible.
Él. Desanimado baja unas cuantas escaleras y atraviesa la puerta que da a la calle, esta solo, se siente frustrado, han sido semanas de sacrificio inutil sin recompensa. Llueve, pero no se moja ha encontrado un lugar en el que la lluvia moja el suelo pero no a él. La gente transita, van y vienen, pero ninguno le conoce asique nadie se para ha hablarle.
"estrella se pinta de blanco el pelo y dice que se siente vieja.." Una cancion acompañada de un ligero movimiento le dan señales de que alguien esta llamando a su movil. No lo oye. No contesta. El sonido cesa y vuelve a intentarlo esta vez con exito ¿¿Si?? Ah dime. Ya lo siento es que no lo habia oido. Espera que salgo a la calle, no te oigo bien.
Fuera hace frio, ha salido sin cazadora, sin chaqueta y sin paraguas.. se esta mojando. oye como tras de si, a unos cuantos metros, alguien pronuncia su nombre, sigue hablando por telefono pero se gira y mediante gestos habla con el, se acerca y asi, entra en el sitio donde la lluvia moja el suelo pero no a ellos.
continua hablando por telefono. una corta conversacion que se ve interrumpida por la falta de cobertura. Lentamente y dandole golpecitos al movil se gira. Quejandose, como tan a menudo hace, se planta delante de él y empieza a discutir con el aparato que tiene de la mano; una vez mas hace que el saque esa preciosa sonrisa. "¿Sabes lo que pienso?. ¿que?. Que cada dia estas mas loca. Que no, son bobadas tuyas. Ya claro. Pues si. Pues no. Pues si. Pues no. No empecemos, te encanta discutir eh?. No, sabes que tengo razon. No no, estas equivocado" . Un trueno irrumpe su conversacion y da paso a la tormenta prevista para ese dia; los hilos de lluvia se convierten en enormes gotas y los dos comienzan a mojarse, corren por aquella estrecha calle en busca de algun sitio donde refugiarse, exhaustos, sin aliento, muertos de risa y empapados, logran llegar a unos viejos soportales.. En el fondo y pese a que ellos no se den cuenta exite una invisible atraccion mutua, ella se siente como en la mejor pelicula romantica de la historia, el la observa, ella esta feliz, contenta, risueña sabe que siempre ha sido soñadora, ademas aquella tarde estaba preciosa, esplendida como nunca antes la habia visto, entonces aprovechando aquella soledad deseada corto las cuerdas de su marioneta y se dejo llevar, ese momento no lo interrumpiria nadie. No permitiria que nadie estropeara aquel final...
Esta vez era el quien unia su mano con la de ella y sentia asi una sensacion unica. Sus dedos entrelazados en zig zag, daban un pequeño anticipo del futuro, ella sentada en el suelo se dejaba llevar por él, por sí misma. Otro trueno, les saco del trance en el que se encontraban. Permanecian sentados uno junto al otro bajo aquel techo inestable que podia desprenderse de un momento a otro, se sentian seguros de si mismos; en aquel momento eran una misma persona.
Él. Uno setenta y tres, quiza algo menos. Resultados academicos similares a los de ella, luchador y deportista, sobre todo deportista. Tiene muy claro su futuro y sus intereses. Divertido, bromista, su caracter le da un toque perspicaz y en la mayoria de las situaciones es algo timido. Cumplidor de todas aquellas promesas que hace y de todo aquello que se propone. Quiere llevar la razon en todo, sin embargo, ultimamente algo esta cambiando en el; no soporta tener que admitir sus defectos y mucho menos darle la razon a ella.
No se llevan mal, el humor de ella y la forma de actuar de él, hacen que congenien de tal manera que cuando coinciden en sociedad los demas no noten absolutamente nada. A menudo se producen acercamientos entre ambos y charlan, pero nunca estan solos. Hablan, se rien, discuten, se pican; consiguen estar en constante reto personal. Sus ideas son diferentes aun asi comparten diversos gustos. Pese a que los dos son responsables, saben perfectamente cuando es el momento de no serlo y de dejarse llevar. Quizas no sea lo correcto, pero les fascina la idea de pensar que en cualquier momento alguien puede cruzarse con ellos y entrometerse.
Alguien tres años mayor que él, se acerca ha hablar con ella, él, ante la pregunta del habil desconocido se echa a reir, intercambian miradas y hace como que no escucha y mira para otro lado. Mientras tanto ella no quiere saber nada de aquel perfecto desconocido. Un rotundo "no" es la respuesta a aquella pregunta.
Le agarra a él de la mano y se alejan de aquellos asientos. Saben que el destino nunca les concede la tranquilad que ellos buscan. Olvidando a aquel intrepido que intervino en su conversacion ignoran que alguien les este escuchando mientras dan esa estampa tan poco habitual entre ambos; mejor dicho, no quieren darse cuenta de que son el centro de atencion.
Conversa, discuten, recuerdan momentos, lo pasan bien pero siempre hay algo que estropea los momentos felices.
Esa tarde lluviosa de enero esta llena de energia para los dos que poco a poco se va convirtiendo en magia.
Siguen uno sentado junto al otro, sin mediar palabra, sin tocarse, ni siguiera se miran, los minutos han ido pasando y se han quedado sin nada que decir. Dificil pero no imposible.
Él. Desanimado baja unas cuantas escaleras y atraviesa la puerta que da a la calle, esta solo, se siente frustrado, han sido semanas de sacrificio inutil sin recompensa. Llueve, pero no se moja ha encontrado un lugar en el que la lluvia moja el suelo pero no a él. La gente transita, van y vienen, pero ninguno le conoce asique nadie se para ha hablarle.
"estrella se pinta de blanco el pelo y dice que se siente vieja.." Una cancion acompañada de un ligero movimiento le dan señales de que alguien esta llamando a su movil. No lo oye. No contesta. El sonido cesa y vuelve a intentarlo esta vez con exito ¿¿Si?? Ah dime. Ya lo siento es que no lo habia oido. Espera que salgo a la calle, no te oigo bien.
Fuera hace frio, ha salido sin cazadora, sin chaqueta y sin paraguas.. se esta mojando. oye como tras de si, a unos cuantos metros, alguien pronuncia su nombre, sigue hablando por telefono pero se gira y mediante gestos habla con el, se acerca y asi, entra en el sitio donde la lluvia moja el suelo pero no a ellos.
continua hablando por telefono. una corta conversacion que se ve interrumpida por la falta de cobertura. Lentamente y dandole golpecitos al movil se gira. Quejandose, como tan a menudo hace, se planta delante de él y empieza a discutir con el aparato que tiene de la mano; una vez mas hace que el saque esa preciosa sonrisa. "¿Sabes lo que pienso?. ¿que?. Que cada dia estas mas loca. Que no, son bobadas tuyas. Ya claro. Pues si. Pues no. Pues si. Pues no. No empecemos, te encanta discutir eh?. No, sabes que tengo razon. No no, estas equivocado" . Un trueno irrumpe su conversacion y da paso a la tormenta prevista para ese dia; los hilos de lluvia se convierten en enormes gotas y los dos comienzan a mojarse, corren por aquella estrecha calle en busca de algun sitio donde refugiarse, exhaustos, sin aliento, muertos de risa y empapados, logran llegar a unos viejos soportales.. En el fondo y pese a que ellos no se den cuenta exite una invisible atraccion mutua, ella se siente como en la mejor pelicula romantica de la historia, el la observa, ella esta feliz, contenta, risueña sabe que siempre ha sido soñadora, ademas aquella tarde estaba preciosa, esplendida como nunca antes la habia visto, entonces aprovechando aquella soledad deseada corto las cuerdas de su marioneta y se dejo llevar, ese momento no lo interrumpiria nadie. No permitiria que nadie estropeara aquel final...
Esta vez era el quien unia su mano con la de ella y sentia asi una sensacion unica. Sus dedos entrelazados en zig zag, daban un pequeño anticipo del futuro, ella sentada en el suelo se dejaba llevar por él, por sí misma. Otro trueno, les saco del trance en el que se encontraban. Permanecian sentados uno junto al otro bajo aquel techo inestable que podia desprenderse de un momento a otro, se sentian seguros de si mismos; en aquel momento eran una misma persona.
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